| Misiones en África 2009 |
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| viernes, 03 de abril de 2009 | |
![]() Del 31 de diciembre al 13 de febrero, un grupo de jóvenes chilenas del Movimiento de Vida Cristiana, participamos de unas misiones en Huambo, Angola, organizadas por las Siervas del Plan de Dios. En el viaje de misiones participamos en las diferentes actividades del Movimiento de Vida Cristiana en Angola, como los cursos de formación, campeonatos de volley, reuniones, etc. También participamos en algunas de las campañas navideñas que las Siervas venían realizando junto a los jóvenes del MVC, en las cuales llegaron a más de 2000 niños, como en los pueblos de Kañe y Tchicala-tcholoanga. Todas las semanas íbamos a dar desayuno a más de 300 niños trabajadores de un mercado muy grande y pobre de Huambo, el "Mercado de Kisala", donde hacíamos catequesis, obras de teatro, títeres y juegos con los niños. Parte de la misión era realizar campañas de salud. Hemos trabajado en campañas de salud oral, regalando pastas y cepillos de dientes a más o menos mil personas, ayudadas en ello por estudiantes de medicina y odontología. ![]() Por otra parte tuvimos la oportunidad de servir y evangelizar a niños, jóvenes y adultos del “Hospital regional de Huambo”. Llevamos materiales para enseñarle a los enfermos a realizar rosarios y rezábamos con ellos, cantábamos, ayudábamos en la limpieza y también realizábamos campañas de prevención de desnutrición, pesando y midiendo a los niñitos y aconsejando a las mamás en nutrición. Los fines de semana íbamos a “Alto Hama”, donde dábamos catequesis a los niños de la zona, apoyábamos en la pastoral de la Virgen Peregrina, visitábamos familias y además íbamos a las aldeas cercanas, donde la mayoría habla el dialecto local, llamado “umbundu”. Fuimos a una aldea que se llama “Sacatala” donde nunca antes habían estado misioneros. ![]() Para todas fue cumplir un sueño ir al continente Africano. Nos encontramos con mucho dolor y sufrimiento. Sobre todo la realidad del hospital fue impactante, donde la gente duerme en el piso, y no existen las condiciones necesarias para atender a los enfermos, pero nos alegró que Dios contara con nosotras para llevar alegría, esperanza, y compartir la riqueza de nuestra fe con muchas persona. En todo momento teníamos muy presente las palabras del Evangelio “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt, 25,40), y nunca faltaron las oportunidades para servir al mismo Cristo. ![]() |
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